Home > Biografías > Eurípedes Barsanulfo
Eurípedes Barsanulfo
Eurípedes Barsanulfo
El Apóstol de Jesús
  • El Apóstol de Jesús

Eurípedes Barsanulfo nació en la ciudad de Sacramento (Minas Gerais), el 1 de mayo de 1880, y allí murió el 1 de noviembre de 1918, a la edad de 38 años.  Sus padres fueron Hermógenes Ernesto de Araújo y Dª Jerônima Pereira de Almeida, ambos, al principio, pobres de posesiones materiales, pero ricos de virtudes cristianas, las cuales llenaron el hogar honrado de alegría y paz.

Referencias al pasado

Las siguientes obras nos ofrecen algunos datos de varias reencarnaciones de quien llevara el nombre de Eurípedes Barsanulfo, en su última existencia. En el libro A grande espera, dictado por el propio Espíritu de Eurípedes Barsanulfo y psicografiado por la médium Corina Novelino, él mismo señala que vivió en la época de Jesús, bajo el nombre de Marcos, en un poblado esenio al sur de Palestina y que llegó a encontrarse con Él, cuando ambos eran aún adolescentes. Francisco Cándido Xavier, por su parte, dice que los personajes del libro A grande espera son: Lisandro, que después reencarnaría como el Dr. Bezerra de Menezes; el joven Marcos, que llegaría a ser Eurípedes Barsanulfo; y Josafat, quien se convertiría en Cairbar Schutel.

Como se sabe, los Esenios corresponden a una secta judía fundada, probablemente, ciento cincuenta años antes del nacimiento de Jesús. Según se asevera, en el punto III, titulado Nociones Históricas, de la Introducción de El Evangelio según el Espiritismo, “se distinguían por las costumbres suaves y por austeras virtudes, enseñaban el amor a Dios y al prójimo, la inmortalidad del alma y creían en la resurrección. Vivían en celibato, condenaban la esclavitud y la guerra, ponían en comunión sus bienes y se entregaban a la agricultura.” Como la vida de los esenios y seguramente la de Marcos, se asemejaban mucho a los primeros cristianos, esto serviría para justificar la elevación intelectual y moral de Eurípedes Barsanulfo.

En la novela Ave Cristo, dictada por el espíritu Emmanuel al médium Francisco Cándido Xavier, Eurípedes aparece en la figura de Rufos, un esclavo que, en el siglo II, en la ciudad de Lyon, dio un extraordinario testimonio de fe, cuando prefirió morir y ver a su esposa e hijos vendidos a un mercader de esclavos, antes que negar su fe y confianza en Jesús. Cora Novelino, en la obra Eurípedes, o Espíritu e o Compromisso, nos informa también que Eurípedes fue uno de los colaboradores de Francisco de Asís, en la región de Umbría, en Italia.

En la obra Tormentos de la Obsesión, del Espíritu Manuel Philomeno deMiranda, psicografiada por Divaldo Pereira Franco, tenemos que Barsanulfo, nació en Zúrich en la encarnación anterior, en el año de 1741, con el nombre de Johann Kaspar Lavater, y que fue amigo personal de Pestalozzi, cuando ambos frecuentaban la Sociedad Helvética. Lavater llegó a ser filósofo, poeta, teólogo, y un estudioso del magnetismo animal.

El Liceo Sacramentano

El 31 de enero de 1902, por iniciativa del joven Eurípedes Barsanulfo, para entonces con 22 años, se fundó el Liceo Sacramentano. Eurípedes se rodeó de un competente equipo, para componer el cuadro de socios de la nueva entidad educacional. Vemos como el joven profesor del Liceo, antes de conocer la Doctrina Espírita, ya revelaba su profundo amor por la educación y por sus semejantes. Guiado por la sabiduría que había adquirido en anteriores existencias, conducía la institución hacia una educación sin precedentes en la época.

Eurípedes Barsanulfo, espírita

Mariano da Cunha, nunca encontraba argumentos contra Barsanulfo, que aspiraba a anular aquellas ideas del tío. No entendía como personas tan honestas y equilibradas se empeñaban tanto en la difusión de aquella doctrina del demonio.

Pero, en aquella ocasión, tío Sinhô había venido preparado. Trajo consigo un libro que entregó a Eurípedes, diciéndole:

–Lo que yo no le puedo explicar a usted, este libro lo hará por mí, en parte.

Barsanulfo tomó el ejemplar y lo abrió en la primera página. En ella conmovedor agradecimiento del autor –el filósofo francés León Denis– a las entidades benefactoras que lo habían inspirado, en el diseño y en la estructura del libro.

–Esto es muy bonito y profundo –dijo el sobrino– reflejando, en su suave mirada, indudable interés. Tío Sinhô se fue acostar pues estaba algo cansado. Del otro lado de la habitación, el sobrino comenzó la lectura, bajo la luz débil de un quinqué de keroseno. El tío se despertó, varias veces, sorprendiendo al sobrino leyendo aún. Al amanecer del siguiente día, el joven sorprendió a su tío, con una alegre exclamación:

–¡Muchas gracias, tío! ¡Esto es un monumento!

El libro tenía por título: Después de la Muerte. Desde ese día, tío Sinhô traería a Eurípedes el escaso material sobre la Doctrina Espírita existente entonces.

En 1904, el viernes de la Pasión, Barsanulfo invita a su amigo José Martins Borges, a asistir a una sesión espírita en Santa María. Ese día, Eurípedes oye, a través del médium Arístides, la más “extraordinaria disertación filosófica-doctrinaria que jamás había conocido, en toda su vida, sobre el luminiscente discurso de Jesús”, como respuesta a una pregunta hecha mentalmente por él, con respecto a ciertas dudas que tenía sobre las bienaventuranzas de Jesús.

En la salutación final, la entidad le revela su identidad:

–¡Paz! Juan, el Evangelista.

Días después, Eurípedes regresa a Santa María. Esta vez, tío Sinhô, como médium inconsciente, transmite un mensaje de Adolfo Bezerra de Menezes. A continuación, se comunica Vicente de Paúl, revelándole a Eurípedes Barsanulfo que era su guía espiritual, desde la cuna, y pidiéndole que: “Abandone, sin pesar y sin pena, su cargo en la congregación. Lo invito a crear otra institución, cuya base será Cristo y cuyo director espiritual seré yo, y usted, el comandante material. ¡Apártese de una vez de la Iglesia!”(…). “Hijo mío, las puertas de Sacramento se van a cerrar para usted. Los amigos se alejarán. Incluso la familia se resentirá. Pero, no dé importancia a eso. Proclame siempre la verdad. Porque a partir de esta hora, las responsabilidades de su espíritu se amplían ilimitadamente”.

Barsanulfo regresa a Sacramento y corta los lazos que lo unían a la Hermandad de San Vicente de Paúl, provocando un enorme disgusto en el medio católico de la época. Piden a Eurípedes una explicación por su conducta y el joven narra los últimos acontecimientos que cambiaron el rumbo de su vida, declarándose Espírita.

El joven sufre incomprensión y hostilidades por todas partes. Los compañeros del magisterio, en el Liceo Sacramentano, abandonan sus cargos. El edificio donde funcionaba el Liceo fue requerido por los propietarios y el mobiliario fue retirado.

A pesar de todo ello, Eurípedes era muy buscado por la gente del pueblo, para recibir atención gratuita. Con la ayuda de su padre, transfiere su residencia a la hoy avenida Vizconde Río Branco, en el lugar donde, más tarde, fue erguido el Colegio Allan Kardec. Él acogía a los desdichados allí y enfermos que lo buscaban, y allí comenzó a realizar los primeros trabajos mediúmnicos, manteniendo estrecho contacto con el grupo de Santa María.

“Meca”, fue la primera en convertirse, colaborando con el hijo en los servicios asistenciales, despertando así su facultad curativa, por tanto tiempo estancada. Después lo hicieron el padre y los hermanos. El 27 de enero de 1905, se funda el Grupo Espírita Esperança e Caridade.

El Colegio Allan Kardec

Una vez que abandonó el antiguo predio del Liceo Sacramentano y sin colaboradores, el joven Eurípedes estaba abatido pero continuaba firme en las tareas espíritas. Los alumnos, por su parte, no se conformaban con la idea de perder al profesor y amigo. Numerosos padres lo buscaban y le pedían que continuase con su obra educativa. Eran muchos los que lo estimaban como buen profesor y ciudadano.

La familia alquila un salón en el antiguo Colegio de la profesora Ana Borges, cerrado desde 1885 y, reinician las actividades docentes con un mobiliario improvisado. En la fachada se leía un rótulo con el nombre Liceo Sacramentano. El currículo era el mismo, pero, sin los colegas de magisterio, Barsanulfo se desdobla para cubrir las clases del programa.

Pero de manera sorprendente, añade la enseñanza de la Doctrina Espírita al currículo, provocando un enorme disgusto entre los padres católicos. La mayoría amenaza con retirar a los hijos del Liceo, en caso de que el profesor mantuviese su decisión de dar lecciones de Espiritismo.

–Que retiren a los hijos, pero la finalidad salvadora del aprendizaje espírita será mantenida –sostuvo Barsanulfo.

Después de tan firme decisión, muchos alumnos vieron como sus padres cancelaron sus matrículas. Lo que ocurrió luego, lo transcribimos íntegro del libro Eurípedes – O homem e a missão, de Corina Novelino:

Pero un día, él se entristeció profundamente. Pues, se hallaba casi abandonado, en el salón de clases vacío. Se puso a llorar, en el silencio de una fervorosa oración. Sintió una insinuante voluntad de escribir, mientras todo su ser se bañaba en un magnetismo suave, muy suave, de radiante fluidez desconocida. (…) Un nombre de elevada condición en las esferas superiores se le impuso en los canales intuitivos. Él reacciona. No puede ser, no merece recibir el beneplácito directo de la entidad anunciada.

Deja el papel, juzgándose víctima de un embuste. Pero, entonces, una fuerza superior le toma el brazo y, mecánicamente, transmite un pequeño mensaje, más o menos en estos términos:

“No cierre las puertas de la Escuela. Retire del aviso la denominación Liceo Sacramentano – que es un resquicio del orgullo humano. En sustitución, coloque el nombre: Colegio Allan Kardec. Enseñe el Evangelio de mi Hijo los miércoles e instituya un curso de Astronomía. Cubriré al Colegio Allan Kardec con el manto de mi Amor. Al final, firma el precioso documento:
María, Sierva del Señor.”

Eurípedes siguió al pie de la letra las instrucciones espirituales de María Santísima.” (extraído de la obra Eurípedes – O homem e a missão – Corina Novelino).

Es así como nace, en 1907, bajo la égida de María, el Colegio Allan Kardec, la primera escuela, con un currículo eminentemente espírita. Sin prejuicios, Barsanulfo enseñaba Espiritismo, como verdad esclarecedora que ilumina la razón y eleva el corazón. Comprendió que la Doctrina Espírita es obra de Jesús, parte integrante de su Evangelio, currículo de una nueva etapa evolutiva de toda la humanidad del planeta Tierra.

Antiguos alumnos del Liceo Sacramentano, se inscriben en el colegio y más de dos centenares de nuevos alumnos hacen lo mismo.

En el libro La Vida Escribe, psicografiado por Chico Xavier, el espíritu Hilario Silva nos da a conocer el episodio más sublime de su vida:

“Una noche, después de adormecer, Eurípedes se desdobló espontáneamente y se sintió subiendo, subiendo, subiendo, notando una atmósfera cada vez más límpida y tenue. Se vio entonces en un paisaje lindo y mirando a su alrededor, observó que, a lo lejos, había alguien sentado, que parecía meditar. Se aproximó, y se dio cuenta de que era Jesús, y que estaba llorando. Le preguntó entonces por qué lo hacía, y el Señor le dijo que era por causa de aquellos que conocían el Evangelio, pero que no lo practicaban. Desde esa noche, y hasta el fin de su vida, nunca más dejó de trabajar con Jesús.”

La Farmacia Espírita Esperança e Caridade

Junto a la cariñosa asistencia del Dr. Bezerra de Menezes, que lo acompañó durante todo su trabajo aquí en la Tierra, inaugura la Farmacia Espírita “Esperança e Caridade”.

Barsanulfo, como ya dijimos, había iniciado hacía tiempo una pequeña farmacia homeopática, donde atendía gratuitamente a los enfermos, durante los trabajos asistenciales. Ahora, bajo la égida del Dr. Bezerra, el trabajo alcanzaba mayores proporciones. En esa época, Barsanulfo retornó a la casa de sus padres, e instaló en ella la Farmacia, en un pequeño local improvisado, al lado de su habitación, la cual daba acceso a la tienda comercial del padre, en cuyo mostrador se recogían los envases vacíos que las personas depositaban allí diariamente.

La rutina de la labor diaria de Barsanulfo se destacó especialmente por una constante: el trabajo convergente para el desarrollo de diferentes labores importantes, relacionadas con la educación, los Servicios Asistenciales del Grupo Espírita, las tareas de la Farmacia y las obligaciones en la oficina del comercio de su Padre, de donde obtenía los recursos para sus gastos personales y, sobre todo, para los auxilios diarios y anónimos a personas necesitadas, solicitantes o no. Mas, su día comenzaba aún de madrugada, cuando efectuaba el recetario de afuera, cuya manipulación debería darse por la mañana. (…)

El Espíritu Bezerra de Menezes fue el compañero dedicadísimo, el colaborador de su noble misión, granjeándose una hoja de servicios en la mies de Jesús, cuyo valor dimensional no podemos aquilatar.

El dulce y querido “Médico de los Pobres” se manifestaba a Eurípedes por diferentes mecanismos, de acuerdo a las circunstancias, en el transcurso del bendito programa de asistencia a los que sufren. (…)

Como intérprete fiel de Bezerra, Eurípedes actuaba también como cirujano y partero, efectuando centenares de intervenciones con pleno éxito. Ningún caso se perdió, por más grave que pareciese.”

Fuente: Anuario Espírita 2011. Eurípedes Barsanulfo: educador, médium y apóstol del Espiritismo, por Wilson Frungilo Jr.