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Bezerra de Menezes
Bezerra de Menezes
Médico
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Cearense, de Riacho Grande, nacido el 29 de agosto de 1831. Recibe el nombre de Adolfo Bezerra de Menezes Cavalcanti. Es criado según los preceptos rígidos del deber y del honor, y bajo la orientación rigurosa de la fe católica.

Se traslada a Rio de Janeiro en 1851, ingresando en noviembre de 1852 como practicante interno en el Hospital de la Santa casa de Misericordia. Totalmente sin dinero, pues la familia había perdido todo lo que poseía, da clases particulares para poder estudiar.

Bezerra, médico

Se doctora en 1856 por la Facultad de Medicina de Río de Janeiro. Abre, con un amigo, una pequeña clínica en el centro de la ciudad, pero no tiene clientes. En su casa Bezerra de Menezes comienza a atender, gratuitamente, parientes, vecinos, amigos de los vecinos… Se inicia, así, el trabajo que luego le merecería el título de «Médico de los Pobres». En 1858 es nominado para el puesto de 2º cirujano teniente del Cuerpo de Salud del Ejército.

La familia

Se casa, el 6 de noviembre de 1858, con Doña Maia Cândida de Lacerda (Mariquinhas), que le da dos hijos. Queda viudo el 24 de mayo de 1863. En 21 de enero de 1865, contrae segundas nupcias con Doña Cândida Augusta de Lacerda Machado, compañera de toda la vida, hermana de su primera esposa, con quien tiene siete hijos.

Bezerra, político

Es elegido concejal en 1861 por el Partido Liberal. Su elección es impugnada por el Partido Conservador, por ser militar. Renuncia, entonces, al cargo en el ejército. Así y todo, fue representante popular once veces, hasta 1885, cuando abandona la política. Por sus posiciones fue profundamente calumniado, inclusive sobre su honestidad y honradez. Nunca pudieron demostrar nada contra su persona y actividad.

Bezerra, espírita

En 1875 recibe como presente un ejemplar de El Libro de los Espíritus. Se sorprende profundamente, al percibir que nada de lo que la obra presentaba le era nuevo. Se declara espírita públicamente, ante una platea de 2000 personas, el 16 de agosto de 1886.

La pena de Max

A partir de 1887 Bezerra de Menezes pasa a escribir, semanalmente para «O Paiz», en la época, el diario de mayor circulación en Brasil. En su columna, llamada «Spiritismo: Estudios Philosophicos» divulga la nueva doctrina, debate los nuevos conocimientos traídos por la obra de Allan Kardec y trata de temas cotidianos, siempre bajo el prisma del Espiritismo, hasta diciembre de 1894 cuando pasa, entonces, a colaborar con el «Jornal do Brasil», hasta 1895 y, en seguida, para la «Gazeta de Noticias», hasta 1897.

Bezerra, el pacificador

En Brasil, como ya acontecía en Europa, había diversas interpretaciones sobre cómo debía caminar la nueva doctrina, lo que acababa en divisiones y formación de grupos, a veces antagónicos. Bezerra de Menezes, siempre soñó y organizó movimientos proponiendo la unidad. Muchas veces solo, en este recorrido, acompañó de cerca la fundación de la Federación Espírita Brasileira, el 2 de enero de 1884, una de las tentativas de unificación de los espíritas. Entre tanto, a lo largo de 11 años, viviendo bajo persecución política y divergencias internas, la nueva entidad no conseguía cumplir sus propósitos. Así, en 1895, atravesando un periodo crítico que le costó la continuidad, la Federación, como última esperanza de continuidad, busca a alguien que estuviera por encima de las divergencias y fuera respetado por todos los grupos espíritas: el Dr. Bezerra de Menezes.

Reacio en aceptar el cargo, Bezerra busca orientación espiritual colocándose antes en total obediencia a lo que le sería dicho. Así, en la reunión en el «Grupo Ismael», el propio Agustín, su guía espiritual le conforta, convocándolo a aceptar la presidencia, pues de allí, él prestaría aún mayores beneficios a los sufridores, ampliando la bandera «Dios, Cristo y Caridad».

Nuevos rumbos en la FEB

Asume el cargo el 3 de agosto de 1895 e imprime orientación evangélica a la FEB-Federação Espírita Brasileira. Sigue fielmente, a los guías:

“Reunidos en nombre de Ismael, no tenéis otros deberes sino estudiar el Evangelio en espíritu y verdad”. Allan Kardec.

“A cada pueblo su tarea. La vuestra, la mayor, es el Evangelio: tenéis que educar los corazones”. Urias

El desencarne

En enero de 1900, Bezerra de Menezes sufre congestión cerebral y queda totalmente paralizado. Una multitud lo visita. De uno en uno entran en su cuarto, en total silencio. Apenas los ojos de Bezerra se mueven. El 11 de abril, desencarna. En la Tierra, muchos homenajes, sin distinción de credo o posición política. Al final aquel que era conocido como «pacificador», había atraído reconocimiento, gratitud y admiración de todos, siguiendo toda la vida, el lema del Maestro y guía, a quien se consagró totalmente: caridad, caridad, caridad.

Fuentes: Grandes Espíritas do Brasil, de Zêus Wantuil FEB, 1969; Bezerra de Menezes, de Canuto Abreu, Ed. FEESP, 1996 y Bezerra de Menezes, o médico dos pobres, de Francisco Acquarone, ed. Aliança, 1999.